Ayuno intermitente: lo básico
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El ayuno intermitente consiste en alternar periodos de comer y de no comer, en lugar de cambiar lo que comes. Los métodos comunes incluyen la alimentación con horario restringido como el 16:8 (comer en una ventana de 8 horas, por ejemplo de mediodía a 8 de la tarde) y el 5:2 (comer normal cinco días a la semana y mucho menos dos días). Es una forma en que algunas personas manejan el apetito y las calorías, no una solución mágica ni mejor que simplemente comer bien para todo el mundo.
Si lo pruebas, el objetivo es nutrirte, no restringir. En tu ventana de comida, sigue armando comidas equilibradas con proteína, fibra, verduras y suficiente comida en total; saltarte comidas para luego comer de menos, o para 'compensar', no es sano. Bebe mucha agua (durante el ayuno puedes tomar té o café solo) y elige una ventana que encaje con tu vida, tu sueño y los horarios de cualquier medicación.
Empieza con suavidad —por ejemplo un ayuno nocturno de 12 horas— y observa cómo te sientes. A algunas personas les ayuda a sentirse con control y a picar menos por la noche; otras se sienten cansadas, irritables, con dolor de cabeza o pendientes de la comida, y en ese caso simplemente no es el método adecuado para ellas. Cómo te sientes importa más que seguir una regla.
El ayuno intermitente no es adecuado para todo el mundo. No ayunes —y consulta antes a tu médico— si estás embarazada o dando el pecho, eres menor de 18 años y aún estás creciendo, tienes bajo peso, tienes diabetes o tomas medicación que debe coordinarse con las comidas, o si tienes antecedentes de trastornos de la alimentación o una relación difícil con la comida. En esos casos, las comidas regulares y equilibradas son la opción más segura.
Esta es información de bienestar general, no un consejo médico. Si estás pensando en hacer ayuno intermitente y tienes alguna condición de salud, tomas medicación o no estás seguro de si te conviene, habla primero con tu médico o con un dietista titulado.