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Trabajo por turnos y nocturno

Comer bien en turnos y turnos de noche

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Trabajar por turnos —sobre todo turnos rotativos o nocturnos— desajusta tus comidas respecto a tu reloj interno, lo que puede afectar la energía, el apetito y la digestión. No siempre puedes comer a las horas 'normales', así que el objetivo es un ritmo que funcione para tu turno, no la perfección.

En un turno de noche, intenta hacer una comida completa antes de empezar y luego una comida más ligera o un tentempié a mitad de la noche, en lugar de una única comida pesada a las 3–4 de la madrugada: las comidas grandes y grasas de madrugada suelen sentar mal y dejan sensación de pesadez. Ten a mano opciones equilibradas: alimentos con proteína y fibra (yogur, frutos secos, sándwiches integrales, fruta, sobras) estabilizan la energía mucho mejor que los dulces o la comida de máquina.

La cafeína ayuda al principio del turno, pero puede arruinar el sueño que necesitas después. Una buena costumbre es dejar la cafeína varias horas antes de dormir y pasar al agua en la segunda mitad del turno. Mantenerte hidratado también reduce el picoteo automático que provocan las noches largas.

Cuando tus turnos rotan, ancla las comidas a tu nuevo 'día': una primera comida al despertar, comidas regulares durante tus horas despierto y una más ligera antes de dormir. Preparar la comida con antelación evita depender de lo único que esté abierto a las 4 de la mañana.

Esta es información de bienestar general, no un consejo médico. El trabajo por turnos puede afectar con el tiempo el azúcar en sangre, el peso, el ánimo y la salud del corazón; si tienes una condición de salud, estás embarazada o notas problemas continuos de energía, digestión o sueño, consulta a tu médico o a un servicio de salud laboral sobre lo que te conviene.

Solo información general de bienestar, no consejo médico. Si lo estás pasando mal o tienes una condición de salud, por favor habla con un profesional cualificado.