Comer bien en la adolescencia
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La adolescencia es uno de los periodos de crecimiento más rápidos de toda tu vida. Tu cuerpo está formando hueso, músculo y un cerebro en desarrollo, y eso requiere mucha energía y muchos nutrientes. Por eso los adolescentes suelen necesitar comer más, no menos, que los adultos, y por eso hacer dieta o saltarse comidas puede frenar tu crecimiento, tu energía, tu ánimo y tu concentración.
Busca comidas y tentempiés regulares con variedad: muchos carbohidratos para tener energía (pan, arroz, pasta, papas, cereales), proteína para crecer (huevos, lácteos, legumbres, carne, pescado, frutos secos), fruta y verdura, y suficiente calcio y hierro, que importan mucho en la adolescencia. Desayunar de verdad ayuda a concentrarte en clase. También hay espacio para los caprichos: ningún alimento es 'malo', y lo que cuenta es el equilibrio a lo largo de la semana.
El cuerpo cambia mucho, y en momentos distintos, durante la pubertad, y compararte con tus amistades o con imágenes de internet casi nunca ayuda; muchas de esas imágenes están retocadas. Tu peso cambia de forma natural a medida que creces, y eso es sano. Si haces deporte, quizá necesites aún más energía. Céntrate en sentirte fuerte, con energía y bien, más que en un número en la báscula.
A veces las preocupaciones por la comida, el peso o la imagen corporal se hacen más grandes: saltarse comidas, sentir que pierdes el control con la comida, hacer ejercicio para 'compensar' lo que comes o sentir mucha angustia con tu cuerpo. Son cosas frecuentes y tratables, y no son culpa tuya. Habla con tu padre, madre o cuidador, con tu médico o con el personal de enfermería o de orientación de tu centro; pedir ayuda pronto ayuda mucho.
Esta es información de bienestar general, no un consejo médico. Si tienes dudas sobre tu crecimiento, tu peso o tu alimentación —o te preocupa tu relación con la comida—, habla con un adulto de confianza y con tu médico, que pueden darte el consejo adecuado para ti.