Comer bien con poco presupuesto
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Algunos de los alimentos más nutritivos son también los más baratos. Las legumbres secas o en conserva —frijoles, lentejas y garbanzos— aportan mucha proteína y fibra por muy poco; los huevos, la avena, las verduras congeladas y la fruta de temporada rinden mucho.
Lo congelado y lo enlatado no son de segunda: las verduras congeladas se recogen y congelan en su punto, y el pescado, los tomates y las legumbres en lata duran meses. Comprarlos reduce el desperdicio y deja la despensa lista para comidas rápidas.
Cocinar en tandas grandes y congelar porciones ahorra dinero y tiempo, y planear algunas comidas según las ofertas ayuda a comprar con lista en vez de por impulso. El agua y el café o el té caseros cuestan una fracción de las bebidas compradas.
No necesitas 'alimentos saludables' especiales ni suplementos para comer bien. Esta es información general de bienestar, no un consejo dietético personalizado; un dietista puede ayudarte si tienes necesidades específicas o un presupuesto ajustado.