Cómo armar un plato equilibrado
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Un buen punto de partida es imaginar tu plato por partes: alrededor de la mitad con verduras y frutas sin almidón, un cuarto con proteína magra (frijoles, huevos, pescado, pollo o tofu) y un cuarto con carbohidratos integrales como arroz, avena o pan integral. Añade un poco de grasa saludable: aceite de oliva, aguacate o frutos secos.
Las verduras y frutas aportan fibra, vitaminas y volumen, así que las comidas sacian con menos calorías. La proteína ayuda a sentir saciedad y cuida tus músculos. Los cereales integrales dan energía más estable que los refinados.
No tienes que ser perfecto ni exacto. Buscar este equilibrio aproximado la mayoría de los días importa más que una sola comida. Usa el registro de comidas para notar patrones, no para perseguir un número perfecto.
Esta es información general de bienestar, no un consejo dietético personalizado. Si tienes una condición médica o necesidades específicas, un médico o nutricionista puede adaptar las recomendaciones a ti.